La Filmoteca Valenciana publica una investigación de Carlos Aimeur sobre «Le romancier», un manuscrito inédito escrito en francés hacia 1917. El hallazgo demuestra que el novelista valenciano no solo proporcionaba argumentos al cine, sino que también planificaba movimientos de cámara, efectos especiales y escenas de guerra.
Vicente Blasco Ibáñez fue mucho más que el autor de algunas de las novelas españolas más conocidas de comienzos del siglo XX. Su relación con el cine, habitualmente asociada a las adaptaciones internacionales de sus libros, escondía una faceta creativa que ahora sale a la luz gracias a la recuperación de un guion cinematográfico escrito hace más de un siglo.
La Filmoteca Valenciana ha publicado Le romancier, el guion perdido, una investigación del escritor, periodista e historiador cinematográfico valenciano Carlos Aimeur que recupera un manuscrito inédito redactado por Blasco Ibáñez en francés hacia 1917, durante la Primera Guerra Mundial.
El documento, localizado en el archivo personal del periodista Rafael Ventura Melià, permite conocer una dimensión poco estudiada del novelista: su capacidad para construir historias específicamente destinadas a la pantalla, con indicaciones técnicas sobre los planos, los recursos visuales y los efectos cinematográficos.
La publicación constituye el número 55 de la colección Textos de la Filmoteca, editada por el Institut Valencià de Cultura, y ofrece el guion tanto en su lengua original como traducido al castellano.
El hallazgo también permite establecer conexiones entre la actividad de Blasco Ibáñez en París durante la Primera Guerra Mundial y el proceso creativo que desembocaría en Los cuatro jinetes del Apocalipsis, una de sus obras más conocidas internacionalmente.
Un manuscrito desconocido durante más de un siglo
El principal valor de la investigación reside en la recuperación de un documento que había permanecido fuera de los circuitos habituales de estudio de la obra de Blasco Ibáñez.
El guion fue encontrado entre los materiales conservados por Rafael Ventura Melià, periodista e investigador que había estudiado la relación del escritor valenciano con el cine.
Carlos Aimeur llegó hasta el manuscrito después de contactar con Joan Carles Ventura, novelista y sobrino de Rafael Ventura Melià.
El archivo familiar conservaba el texto, cuya importancia para comprender la trayectoria cinematográfica de Blasco Ibáñez no había recibido hasta ahora una investigación monográfica de estas características.
Un hallazgo que amplía la historia del cine valenciano
La recuperación de Le romancier permite incorporar una nueva pieza a la documentación sobre los orígenes del cine relacionado con autores valencianos.
No se trata únicamente de una obra literaria susceptible de adaptación.
El manuscrito contiene instrucciones que muestran cómo Blasco Ibáñez imaginaba la representación cinematográfica de su historia.
Esta característica permite estudiar al novelista como creador audiovisual y no solo como escritor cuyos libros inspiraron películas.
Blasco Ibáñez escribió el guion en francés hacia 1917
El texto fue redactado durante la Primera Guerra Mundial, cuando Blasco Ibáñez desarrollaba parte de su actividad en Francia.
Su vinculación con la causa aliada constituye uno de los elementos fundamentales para interpretar el manuscrito.
Durante aquellos años, la guerra ocupaba un lugar central en la producción cultural y en los discursos políticos europeos.
La literatura, la prensa y el cine podían utilizarse para transmitir imágenes del conflicto y defender determinadas posiciones.
En ese contexto se sitúa Le romancier, un proyecto que combina una historia personal con el escenario de la guerra.
La historia de un escritor británico marcado por la guerra
El argumento procede del relato El novelista.
Su protagonista es un escritor británico cuya vida queda profundamente afectada por la Primera Guerra Mundial y por la muerte de su hijo en el frente.
La experiencia personal del personaje se desarrolla en un escenario histórico dominado por el conflicto bélico.
El texto incorpora imágenes de la guerra de trincheras y experiencias relacionadas con la vida en el frente.
Estos elementos también aparecen vinculados a la narrativa que Blasco Ibáñez desarrollaba durante aquella etapa.
El vínculo con Los cuatro jinetes del Apocalipsis
Uno de los aspectos centrales de la investigación de Carlos Aimeur es la relación entre Le romancier y la gestación de Los cuatro jinetes del Apocalipsis.
La novela, publicada en 1916, se convirtió en una de las obras más importantes de la trayectoria internacional de Blasco Ibáñez.
Ambos proyectos comparten el contexto de la Primera Guerra Mundial y una perspectiva relacionada con la causa aliada.
La investigación sitúa el manuscrito cinematográfico dentro de ese periodo creativo.
Una precisión sobre la cronología
Aunque el estudio relaciona el guion con la gestación y el universo narrativo de Los cuatro jinetes del Apocalipsis, conviene distinguir las fechas.
La novela fue publicada en 1916, mientras que Le romancier está fechado aproximadamente en 1917.
Por tanto, el guion no puede presentarse sin más como un borrador anterior a la publicación de la novela.
Su importancia reside en las conexiones temáticas, políticas y creativas que permiten comprender mejor la etapa internacional del escritor.
Un autor que pensaba directamente en imágenes
La investigación destaca que Blasco Ibáñez tenía conocimientos prácticos del lenguaje cinematográfico.
El manuscrito contiene didascalias y anotaciones destinadas a organizar la representación visual de la historia.
Estas indicaciones muestran una planificación de recursos de cámara y efectos especiales.
El autor no se limitaba a describir acontecimientos para que otros los adaptaran posteriormente.
En este caso, participaba directamente en la construcción del relato audiovisual.
Qué son las didascalias cinematográficas
Las didascalias son indicaciones incorporadas a un texto para orientar su representación.
En un guion cinematográfico pueden describir acciones, ambientes, movimientos, efectos visuales y otros elementos necesarios para trasladar la historia a imágenes.
Su presencia en Le romancier permite estudiar cómo Blasco Ibáñez concebía las escenas.
Según el análisis presentado por la Filmoteca, las anotaciones muestran una conciencia técnica del lenguaje audiovisual.
Esta característica diferencia el manuscrito de una simple sinopsis argumental.
Antes de Hollywood, Blasco Ibáñez ya experimentaba con el cine
La relación del escritor valenciano con el séptimo arte alcanzaría una gran proyección internacional durante la etapa de las adaptaciones cinematográficas de sus novelas.
Sin embargo, su actividad anterior demuestra que su interés por el cine no nació exclusivamente del éxito de aquellas producciones.
El manuscrito recuperado pertenece a una fase en la que Blasco Ibáñez exploraba directamente las posibilidades del medio.
La investigación sostiene que, durante sus experiencias posteriores en Hollywood, su participación se centró principalmente en proporcionar argumentos para que otros profesionales desarrollaran las adaptaciones.
Le romancier, en cambio, permite observar una intervención más directa en la escritura cinematográfica.
Sangre y arena, una película dirigida por el propio Blasco Ibáñez
La presentación del libro tuvo lugar en la sala Berlanga de la Filmoteca Valenciana.
El acto se celebró antes de la proyección de Sangre y arena, película de 1916 dirigida por Vicente Blasco Ibáñez y Max André.
La elección de esta obra resulta especialmente significativa porque recuerda la participación directa del novelista en los primeros años de la producción cinematográfica.
La sesión formó parte de las Jornadas del Patrimonio Audiovisual organizadas para conmemorar el Día del Patrimonio Audiovisual.
La Filmoteca recupera una faceta poco conocida
Durante la presentación, Luis Gosálbez, director adjunto de Audiovisuales y Cinematografía del Institut Valencià de Cultura, destacó que la trayectoria del escritor ha sido estudiada principalmente desde su dimensión literaria, cultural y política.
Sin embargo, su participación en los orígenes del cine ha recibido una atención comparativamente menor.
La nueva monografía pretende contribuir a completar esa visión.
El estudio permite analizar al escritor como un creador que utilizó diferentes medios para desarrollar sus historias y alcanzar públicos internacionales.
Carlos Aimeur reconstruye el contexto del manuscrito
El autor de la investigación no se limita a publicar el texto recuperado.
La obra estudia las circunstancias en las que fue escrito, sus recursos cinematográficos y su relación con el posicionamiento de Blasco Ibáñez durante la Primera Guerra Mundial.
También reconstruye el recorrido del manuscrito y su conservación en el archivo de Rafael Ventura Melià.
El resultado es una monografía que combina documentación histórica, análisis cinematográfico y divulgación cultural.
El guion original y su traducción al castellano
Uno de los aspectos destacados del volumen es que incluye el texto en francés y su traducción al castellano.
Esta decisión permite que los lectores puedan acceder al documento original y, al mismo tiempo, comprender su contenido sin necesidad de conocer la lengua en la que fue redactado.
También facilita que investigadores y especialistas puedan examinar las características de la escritura cinematográfica de Blasco Ibáñez.
La publicación ofrece así tanto una fuente documental como un estudio interpretativo.
Quién es Carlos Aimeur
Carlos Aimeur nació en Valencia en 1972.
Es escritor, periodista e investigador vinculado al ámbito cinematográfico.
Entre mayo de 2004 y julio de 2007 formó parte del Consejo Rector de la Filmoteca Valenciana.
En 2007 recibió el XXV Premio Vicente Blasco Ibáñez de narrativa por la novela Bonaventura. Sangre, cólera, melancolía.
También es autor de Destroy. El corazón del hombre es un abismo, publicada en 2015, y Cuando fallan las fuerzas, de 2025.
Su trayectoria incluye trabajos vinculados al documental y a la investigación audiovisual.
Una carrera relacionada con el cine valenciano
Aimeur ha desarrollado proyectos relacionados con la historia del cine y sus protagonistas.
Entre ellos figura Toni Canet. El hijo del calero, publicado en 2019 con motivo de la Mostra de Valencia.
También dirigió el documental Teología. Perdimos un imperio por esto, de 2013, y participó como guionista en Operació Elefteria, de 2021.
Su experiencia combina la investigación, la escritura y la creación audiovisual.
Actualmente ejerce como docente de Lengua Castellana y Literatura.
El papel de los archivos personales en la recuperación cultural
La localización del guion en un archivo familiar recuerda la importancia de los fondos documentales privados para la investigación histórica.
No todos los manuscritos, fotografías o materiales cinematográficos se encuentran depositados en instituciones públicas.
En ocasiones permanecen durante décadas en colecciones personales.
Su identificación y estudio pueden permitir recuperar obras desconocidas o completar aspectos poco documentados de la trayectoria de determinados autores.
En el caso de Le romancier, la colaboración entre investigadores y familiares del periodista que conservaba el manuscrito ha permitido que el documento vuelva a estar disponible para su estudio.
La colección Textos de la Filmoteca alcanza su número 55
La publicación se incorpora a una colección dedicada a la investigación y divulgación cinematográfica.
El volumen número 55 amplía el catálogo con un estudio sobre uno de los escritores valencianos de mayor proyección internacional.
La edición también contribuye a preservar un documento relacionado con los primeros años del cine y con la actividad cultural durante la Primera Guerra Mundial.
Su valor reside tanto en el manuscrito recuperado como en la interpretación histórica que permite contextualizarlo.
Una nueva mirada sobre Vicente Blasco Ibáñez
La recuperación de Le romancier amplía la imagen tradicional del autor valenciano.
Blasco Ibáñez no fue únicamente un novelista cuyas historias llegaron posteriormente a la gran pantalla.
El manuscrito muestra que también desarrolló proyectos concebidos específicamente para el cine y que prestaba atención a los recursos técnicos necesarios para representar sus argumentos.
La investigación de Carlos Aimeur permite conocer mejor esta dimensión creativa y aporta documentación para estudiar la relación entre literatura, propaganda y cinematografía durante la Primera Guerra Mundial.
Más de un siglo después de su escritura, el guion perdido vuelve a situar a Blasco Ibáñez en el centro de la historia del patrimonio audiovisual valenciano.

