Fira Valencia reúne más de 400 marcas en 40.000 metros cuadrados dedicados a plantas, jardinería, paisajismo y tecnología. La sostenibilidad protagoniza una edición con compradores procedentes de 40 países y soluciones que buscan reducir el consumo de agua, energía y productos químicos.
Una trampa capaz de combatir mosquitos sin insecticidas ni electricidad, un pequeño huerto con los ingredientes vegetales de la paella valenciana, palmeras de cinco metros, olivos ornamentales de más de tres o sistemas para fabricar compost en casa.
Son algunas de las propuestas que pueden verse estos días en Iberflora 2026, que ha convertido Fira Valencia en un enorme escaparate de las tendencias que están transformando el sector verde.
La Feria Internacional de Planta y Flor, Paisajismo, Tecnología y Bricojardín reúne este año a más de 400 marcas y supera los 40.000 metros cuadrados de exposición.
Una trampa para mosquitos que no necesita insecticida ni electricidad
Entre las innovaciones presentadas destaca Ovi, un sistema concebido para combatir los mosquitos sin utilizar insecticidas ni necesitar conexión eléctrica.
La propuesta forma parte de las candidaturas de los Premios Iberflora Innovación y ejemplifica una de las principales tendencias de esta edición: desarrollar soluciones capaces de resolver problemas cotidianos utilizando menos recursos y reduciendo el impacto ambiental.
La búsqueda de alternativas afecta también a fertilizantes, tratamientos y sistemas de cultivo.
Fertilizantes fabricados con lana de oveja
La feria permite descubrir soluciones tan singulares como abonos orgánicos elaborados a partir de lana de oveja.
También se presentan fertilizantes de liberación controlada y variedades vegetales seleccionadas por necesitar menos agua.
A ello se añaden sistemas y certificaciones relacionados con el uso responsable de fitosanitarios, fertilizantes, recursos hídricos y energía.
El ahorro ha dejado así de limitarse al consumo de agua: afecta prácticamente a todo el proceso de producción.
Palmeras de cinco metros y olivos de más de tres
Iberflora mantiene al mismo tiempo su vertiente más espectacular.
Entre los pabellones pueden encontrarse palmeras que alcanzan los cinco metros de altura y olivos ornamentales que superan los tres metros.
Son ejemplares dirigidos especialmente a proyectos de jardinería, paisajismo y grandes espacios.
Junto a ellos aparecen productos mucho más domésticos, como sistemas para producir compost en casa.
Hasta un huerto para cultivar los ingredientes de la paella
Una de las propuestas más curiosas conecta directamente con la gastronomía valenciana.
Entre las novedades figura un pack que permite plantar en casa ingredientes vegetales utilizados en la paella.
La combinación de horticultura doméstica y gastronomía muestra cómo el sector busca también nuevos productos para un consumidor cada vez más interesado en cultivar alimentos en terrazas, balcones o pequeños huertos urbanos.
Incluso puede verse una sandía gigante cultivada mediante sustratos más sostenibles, otra muestra de las investigaciones que buscan reducir el impacto de la producción vegetal.
Compradores de 40 países llegan a Valencia
La dimensión de Iberflora va mucho más allá de una exposición destinada a aficionados a la jardinería.
La feria tiene un fuerte componente profesional y comercial y ha atraído compradores procedentes de 40 países.
Entre ellos figuran profesionales llegados de Portugal, Francia, Países Bajos, Marruecos, Alemania, Reino Unido, Italia y Dinamarca, además de otros mercados europeos y de Oriente Próximo.
La celebración conjunta con Eurobrico amplía además la oferta profesional y comercial disponible en Fira Valencia.
El futuro del sector verde pasa por gastar menos
La edición de 2026 deja una tendencia especialmente clara.
La innovación ya no consiste únicamente en obtener plantas más espectaculares o desarrollar nuevos productos. Buena parte de los proyectos buscan producir utilizando menos agua, menos energía y menos productos químicos.
Sostenibilidad, trazabilidad y eficiencia empiezan a formar parte de las exigencias habituales del mercado.
Y en Fira Valencia pueden verse sus dos extremos: desde una enorme palmera de cinco metros hasta una pequeña trampa para mosquitos que funciona sin electricidad ni insecticidas.

