Un equipo del Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (IATS-CSIC), en Castellón, ha conseguido identificar las condiciones necesarias para reproducir chirlas en cautividad y poder repoblar los bancos naturales del Mediterráneo, donde esta especie lleva más de una década en grave declive.
El hallazgo supone un paso importante para intentar recuperar uno de los moluscos más tradicionales y valiosos de las costas españolas.
Una especie en peligro tras años de caída
La chirla (Chamaelea gallina) es una pequeña almeja típica del Mediterráneo que vive enterrada en fondos arenosos poco profundos.
Durante los años 90 se llegaron a capturar más de 100.000 toneladas anuales en el Mediterráneo, especialmente en zonas de:
- Comunitat Valenciana,
- Cataluña,
- y Andalucía.
Sin embargo, las capturas actuales apenas alcanzan la mitad.
Los investigadores apuntan a varios factores detrás del desplome:
- sobrepesca,
- enfermedades,
- calentamiento del mar,
- y efectos del cambio climático.
Cómo han conseguido reproducir chirlas en laboratorio
El estudio, publicado en la revista científica Aquaculture, ha permitido definir un sistema de reproducción controlada en criaderos.
Los científicos descubrieron que:
- las chirlas deben pasar entre 4 y 5 semanas de acondicionamiento,
- alimentándose con microalgas,
- y sin alterar la temperatura natural del agua.
Después, para inducir la reproducción, aplican “choques térmicos”, alternando temperaturas entre 17 y 27 grados.
Con este método logran obtener:
- huevos,
- espermatozoides,
- y realizar fecundación in vitro controlada.
El gran problema: no perder la diversidad genética
Pero los investigadores advierten de algo importante:
repoblar no significa simplemente criar miles de ejemplares y soltarlos al mar.
Uno de los grandes riesgos es reducir la variabilidad genética de la especie.
En la naturaleza participan muchísimos reproductores, mientras que en cautividad el número suele ser mucho menor. Eso puede provocar:
- poblaciones más débiles,
- menor adaptación al calentamiento del mar,
- más vulnerabilidad frente a enfermedades,
- y menos capacidad para resistir especies invasoras.
Por eso el estudio también incorpora análisis de ADN para controlar qué ejemplares participan en la reproducción y evitar la pérdida genética.
El calor del Mediterráneo ya afecta a la especie
Los investigadores también alertan de que las altas temperaturas del Mediterráneo están afectando directamente a la capacidad reproductiva de la chirla.
De hecho, creen que esta puede ser una de las razones por las que los bancos naturales no se han recuperado pese a años de restricciones pesqueras.
Según los expertos, los últimos veranos extremadamente cálidos podrían estar dificultando que la especie complete correctamente su ciclo reproductivo.
Un avance clave para el futuro del marisqueo mediterráneo
El trabajo ha sido desarrollado por el CSIC junto a la Universitat Politècnica de València y la Universidad de Padua, en Italia.
El objetivo final es claro:
crear programas de repoblación sostenibles que permitan recuperar la chirla sin dañar el equilibrio genético de la especie.
Para muchas zonas costeras del Mediterráneo, este molusco no solo forma parte del ecosistema marino, sino también de la economía pesquera y de la gastronomía tradicional.

