En un discreto taller de Torrevieja, entre virutas de madera y pinceles manchados de color, se crean algunas de las imágenes religiosas que cada Semana Santa recorren las calles de la Comunitat Valenciana.
Detrás de ellas está el escultor Víctor García Villalgordo, un artesano que lleva más de tres décadas dando forma a figuras que despiertan devoción, emoción y silencio en cada procesión.
El último detalle antes de salir a la calle
Estos días, en su taller, los trabajos llegan a su fase final. Ojos que parecen cobrar vida, gestos de dolor cuidadosamente definidos y miradas que transmiten recogimiento.
Cada pieza requiere meses de trabajo. La última imagen en la que ha estado centrado es un Cristo cautivo, cuya expresión refleja angustia y humanidad en cada rasgo.
Son los últimos retoques antes de que la talla abandone el taller y pase a formar parte de una cofradía.
Madera de cedro y policromía: el alma de cada obra
El proceso comienza con la elección del material. En su caso, la madera de cedro es la base de todas sus creaciones.
Después llega una de las fases más delicadas: la policromía. No se trata solo de pintar, sino de dotar de vida a la pieza.
“Una buena policromía puede cambiar completamente la percepción de la imagen”, explica el propio escultor, que considera este paso clave para transmitir emoción.
Un proceso lento y completamente artesanal
Nada en este oficio se hace deprisa. Cada obra sigue un proceso meticuloso:
- Boceto inicial para definir la idea
- Modelado en pequeño formato
- Creación en barro a tamaño real
- Traslado definitivo a la madera
- Policromía final
Un recorrido que exige paciencia, precisión y una gran carga artística.
Villalgordo suele trabajar en varias piezas al mismo tiempo, planificando a largo plazo para cumplir con los encargos que recibe.
Un nombre presente en toda la Comunitat Valenciana
Aunque su taller está en Torrevieja, sus obras están repartidas por numerosos puntos de la Comunitat Valenciana, especialmente en el Baix Segura, donde goza de gran reconocimiento.
Sus imágenes forman parte de procesiones que cada año reúnen a miles de personas, convirtiéndose en protagonistas silenciosos de una de las tradiciones más arraigadas.
Más que escultura: fe, tradición y emoción
Las tallas religiosas no son solo obras de arte. Para muchos, son símbolos de fe, piezas que acompañan momentos de recogimiento y tradición.
Y en cada una de ellas hay horas de trabajo invisible, decisiones minuciosas y una intención clara: emocionar.
En el taller de Víctor García Villalgordo, cada imagen empieza siendo un bloque de madera… pero termina convirtiéndose en algo mucho más difícil de explicar.

