En la historia de las Fallas hay momentos que quedan grabados para siempre. Uno de ellos ocurrió en 2001, cuando Adriana Polo, Fallera Mayor de Valencia de aquel año, pronunció por primera vez la frase que hoy forma parte inseparable de cada mascletà: “Senyora pirotècnica, pot començar la mascletà”.
Aquella sencilla fórmula, que hoy repiten cada día de marzo las Falleras Mayores desde el balcón del Ayuntamiento, nació precisamente en ese momento y se convirtió en una tradición que ya nadie imagina ausente en la Plaza del Ayuntamiento.
El origen de una frase que ya es tradición
Antes del año 2001, el inicio de la mascletà no tenía una frase fija o ceremonial tan clara como la actual. El acto se producía de forma más informal, con avisos o indicaciones menos protocolarias.
Con la llegada de Adriana Polo como Fallera Mayor de Valencia, se decidió introducir una expresión oficial que marcara de forma solemne el comienzo del espectáculo pirotécnico.
Así nació la frase:
“Senyora pirotècnica, pot començar la mascletà”.
Dicha desde el balcón del Ayuntamiento, delante de miles de personas en la plaza y millones de espectadores por televisión, aquella frase se convirtió inmediatamente en una señal simbólica de inicio de la fiesta.
Un ritual que se repite cada día de Fallas
Desde entonces, la escena se repite cada día entre el 1 y el 19 de marzo.
La Fallera Mayor de Valencia, acompañada por la Fallera Mayor Infantil y las autoridades municipales, sale al balcón del Ayuntamiento. Tras los saludos al público, llega el momento esperado: la orden al pirotécnico para iniciar la mascletà.
Ese instante marca el comienzo del espectáculo sonoro que define la esencia de las Fallas.
Con el paso de los años, la frase se ha convertido en una especie de ritual festivo, un momento esperado por los asistentes que anticipa la explosión de pólvora y el ritmo característico de la mascletà.
Un gesto que forma parte del patrimonio festivo
Hoy la frase pronunciada por Adriana Polo en 2001 forma parte del imaginario colectivo de las Fallas. No es solo una fórmula ceremonial: es el símbolo que abre cada día uno de los actos más emblemáticos de la fiesta.
Miles de personas en la plaza del Ayuntamiento esperan ese momento exacto, cuando desde el balcón se da la orden que hace vibrar Valencia.
Desde aquel día de 2001, cada mascletà empieza exactamente igual: con la voz de la Fallera Mayor pronunciando una frase que ya es historia viva de la fiesta.
