Buñol reúne a más de 300 músicos en el Mà a Mà, el gran duelo entre Los Feos y Los Litros
La Societat Musical L’Artística y el Centre Instructiu Musical L’Harmònica han vuelto a encontrarse sobre el escenario del Auditorio de San Luis en una tradición que supera el medio siglo y convierte cada verano a Buñol en una de las capitales de la música de banda valenciana.
Hay una noche de agosto en la que Buñol cambia el estruendo de su mundialmente conocida Tomatina por otro sonido mucho más arraigado en su historia: el de cientos de instrumentos tocando al unísono.
El municipio valenciano ha celebrado la 51ª edición del Mà a Mà, el singular encuentro que reúne cada verano a sus dos grandes sociedades musicales: la Societat Musical L’Artística, cuyos integrantes son conocidos popularmente como Los Feos, y el Centre Instructiu Musical L’Harmònica, conocido como El Litro.
Más de 300 músicos participaron en una velada que volvió a llenar de música el Auditorio Municipal de San Luis.
Los Feos y Los Litros: una rivalidad que se resuelve con música
Hablar del Mà a Mà supone hablar de una rivalidad histórica, pero con una característica que diferencia esta cita de cualquier concurso tradicional.
Aquí no hay jurado, premios ni clasificación.
Cada formación presenta su programa y trata de demostrar sobre el escenario su nivel artístico ante un público que conoce perfectamente la historia y la personalidad de ambas sociedades.
El resultado es un particular duelo musical en el que la rivalidad entre Los Feos y Los Litros se convierte en uno de los grandes escaparates de la tradición bandística valenciana.
Dos propuestas diferentes para la edición de 2026
La Societat Musical L’Artística presentó este año Entre dos aguas, una propuesta concebida como un recorrido a través de diferentes culturas, paisajes y tradiciones.
Después llegó el turno del Centre Instructiu Musical L’Harmònica, que interpretó Horizontes. El viaje permanente de la humanidad.
Su programa planteó musicalmente la evolución del ser humano y esa búsqueda constante de nuevos lugares y horizontes que ha acompañado a la humanidad a lo largo de su historia.
Dos planteamientos diferentes para una misma noche en la que el verdadero protagonista volvió a ser el extraordinario nivel de las bandas participantes.
Una tradición que comenzó en 1974
El origen del Mà a Mà de Buñol se remonta a 1974.
Más de medio siglo después, aquella iniciativa se ha convertido en uno de los acontecimientos culturales más esperados del verano en el municipio y en una cita de referencia para los aficionados a la música de banda.
Su importancia va mucho más allá de una única noche de conciertos.
Muchos de los intérpretes que participan cada año desarrollan actualmente sus carreras profesionales en diferentes puntos de España y del extranjero, pero regresan a Buñol durante el verano para reencontrarse con sus sociedades musicales y participar en el Mà a Mà.
Buñol, un pueblo de músicos
Las dimensiones de esta tradición resultan especialmente llamativas teniendo en cuenta el tamaño del municipio.
Con alrededor de 9.800 habitantes, Buñol cuenta con más de 300 músicos profesionales repartidos por diferentes lugares de España y otros países.
La presencia de dos sociedades musicales históricas, sus escuelas y varias generaciones de familias vinculadas a las bandas han convertido la música en una parte fundamental de la identidad local.
Por eso, durante el Mà a Mà no solamente se encuentran dos formaciones. También regresan músicos que crecieron en el municipio y que mantienen su vínculo con sus respectivas sociedades pese a desarrollar sus carreras lejos de Buñol.
El Himno de Buñol pone el punto final
La periodista Rosa Romero fue la encargada de presentar la 51ª edición de una velada que terminó siguiendo una de sus tradiciones más reconocibles: la interpretación del Himno de Buñol.
El Mà a Mà está declarado Fiesta de Interés Turístico Autonómico y, después de 51 ediciones, mantiene intacta una fórmula aparentemente sencilla: dos bandas, un mismo escenario y cientos de músicos defendiendo una tradición que forma parte de la historia del municipio.
Una noche que demuestra por qué Buñol es mucho más que la Tomatina y por qué la música de banda continúa siendo una de las grandes señas culturales de la Comunitat Valenciana.

