atí mantiene viva su histórica rogativa a Sant Pere de Castellfort pese a la lluvia
La tradición, la fe y la identidad valenciana han vuelto a imponerse al mal tiempo en Catí. El municipio castellonense ha celebrado un año más la emblemática rogativa a Sant Pere de Castellfort, una de las peregrinaciones más antiguas y simbólicas de toda la Comunitat Valenciana, con más de siete siglos de historia.
Ni la lluvia ha logrado frenar una cita profundamente arraigada que sigue uniendo generaciones.
Más de 700 años de historia y devoción
Cada primer fin de semana de mayo, vecinos de Catí recorren a pie o a caballo este ancestral camino de fe, siguiendo una tradición transmitida durante siglos.
Elementos más característicos de la rogativa:
- Capas negras tradicionales
- Cánticos religiosos
- Silencio solemne
- Recorrido histórico
- Paradas litúrgicas
- Devoción popular
Una peregrinación que desafía al tiempo
La edición de 2026 ha estado marcada por la lluvia, obligando a los peregrinos a continuar bajo paraguas e impermeables, pero sin alterar el espíritu del recorrido.
El Santuario de l’Avellà, parada clave
Como marca la tradición, la comitiva realizó una pausa espiritual y física en este punto emblemático antes de continuar hacia Sant Pere de Castellfort.
Patrimonio cultural y religioso valenciano
La rogativa no solo es un acto de fe, sino también una manifestación viva del patrimonio histórico del interior valenciano.
Por qué esta tradición sigue siendo relevante:
1. Preserva la memoria colectiva
Mantiene viva una práctica medieval única.
2. Refuerza la identidad local
Catí conserva uno de sus mayores símbolos culturales.
3. Impulsa turismo patrimonial
Atrae interés por las tradiciones históricas valencianas.
4. Une generaciones
Mayores y jóvenes participan conjuntamente.
La fuerza de las tradiciones frente a la modernidad
En un contexto donde muchas costumbres ancestrales desaparecen, Catí demuestra cómo la tradición puede seguir siendo parte esencial de la vida comunitaria.
Más que una peregrinación
Es una expresión de resistencia cultural, espiritualidad y arraigo territorial.
Conclusión
La rogativa de Sant Pere de Castellfort vuelve a consolidarse como una de las grandes tradiciones históricas de la Comunitat Valenciana, manteniendo intacta su esencia incluso frente a condiciones meteorológicas adversas.
Catí demuestra así que algunas tradiciones no solo sobreviven, sino que continúan fortaleciendo el alma de un pueblo.

