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45 años del secuestro de Luis Suñer: cuando ETA llevó el terror al corazón de Alzira

45 años del secuestro de Luis Suñer: cuando ETA llevó el terror al corazón de Alzira

El 13 de enero de 1981, la banda terrorista ETA secuestró en Alzira al empresario Luis Suñer. Cuarenta y cinco años después, aquel episodio sigue siendo uno de los sucesos más traumáticos de la historia reciente de la Ribera.

Redacción · Alzira

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Luis Suñer, fundador de Avidesa, tras recuperar la libertad en abril de 1981.

Un martes 13 que quedó grabado en la memoria

El calendario quiso que el 13 de enero de 2026 coincidiera en día y fecha con el de 1981. Aquel martes, hace ya 45 años, la normalidad se rompió en :contentReference[oaicite:0]{index=0} con una noticia que sacudió a toda la ciudad: :contentReference[oaicite:1]{index=1}, uno de los empresarios más conocidos del país, había sido secuestrado por la banda terrorista :contentReference[oaicite:2]{index=2}.

Suñer, fundador de :contentReference[oaicite:3]{index=3} y de Cartonajes Suñer, era conocido popularmente como el «rey de los helados». Su nombre figuraba entonces entre los mayores contribuyentes de España, un dato que lo situó en el punto de mira de la organización terrorista.

Un comando asentado en la Comunitat Valenciana

Durante años, el secuestro estuvo rodeado de incógnitas. No fue hasta la publicación del libro Operación Apolo, del periodista Sergi Moyano, cuando se reconstruyó con mayor precisión lo ocurrido entre enero y abril de 1981.

La investigación reveló la existencia de un comando con fuerte implantación en la Comunitat Valenciana. Entre sus miembros había militantes veteranos de ETA político-militar, algunos con delitos de sangre, y personas perfectamente integradas en municipios valencianos, lo que facilitó la logística del secuestro.

El cautiverio y el zulo

Tras el rapto, Luis Suñer fue trasladado a un pequeño zulo construido durante la reforma de un inmueble en la comarca de la Safor. Allí permaneció oculto durante más de dos meses en condiciones extremadamente duras, mientras su familia y las autoridades intentaban negociar su liberación.

El secuestro se prolongó más de lo previsto. El contexto político de la época —con el intento de golpe de Estado del 23-F y las negociaciones sobre la disolución de ETA político-militar— influyó decisivamente en el desarrollo de los acontecimientos.

Un traslado arriesgado y una liberación esperada

Ante el deterioro de la salud del empresario, los terroristas decidieron cambiarlo de escondite. El 28 de marzo de 1981 fue trasladado oculto en una caja de nevera reforzada con madera, en una furgoneta en precarias condiciones, hasta un punto intermedio entre Valencia y Sagunt.

Desde allí, un segundo comando lo llevó hasta Trasmoz, en Zaragoza. Finalmente, el 14 de abril de 1981, Luis Suñer fue liberado en Alberite, a pocos kilómetros de Logroño, tras el pago de un rescate millonario.

El rescate y los «suñerdólares»

La familia abonó un rescate de 325 millones de pesetas, procedentes del Banco de España y en billetes marcados. Parte de ese dinero, conocido entre los terroristas como los «suñerdólares», fue rastreado por la policía en distintos países europeos, lo que permitió recuperar una cantidad significativa y efectuar varias detenciones.

Aquel dinero también fue utilizado para financiar actividades de la organización, incluida la producción de la película La fuga de Segovia, basada en la evasión de presos de ETA en 1976.

Una herida que marcó a toda una ciudad

El secuestro de Luis Suñer generó una conmoción profunda en Alzira y en toda la sociedad valenciana. Fue la constatación de que el terrorismo no era un fenómeno lejano y que podía golpear directamente al tejido económico y social de la Comunitat.

Cuarenta y cinco años después, el recuerdo de aquel suceso sigue vivo. No solo como un episodio de violencia, sino como una advertencia histórica de un tiempo en el que el miedo, la incertidumbre y el silencio se instalaron en la vida cotidiana de muchas familias valencianas.

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